La felicidad es un estado en el que difícilmente nos sentimos a gusto, por lo menos yo. Estamos tan acostumbrados a problemas, errores, y decepciones que realmente nos es difícil asimilar que estamos "bien". Incluso a veces parece que nuestro subconsciente intenta buscar algo, alguna sensación con la que nos sintamos incómodos, pensativos... En esos momentos personas y recuerdos del pasado que ya creías olvidados y asimilados, tanto que casi parecía que nuca hubiesen existido, vuelven. Vuelve a martillearnos la cabeza, volvemos al eterno bucle en el que nos condenamos por hechos sin mera importancia en tu presente.
Es como si la sensación de felicidad fuese demasiado perfecta para nosotros, como si nunca pudieses estar completamente feliz, hasta el punto de ser nosotros mismo los que pongamos trabas e impedimentos a ese sentimiento, el cual es la meta o el objetivo de cualquier persona.
Nos pasamos toda la vida buscando la felicidad, y cuando la encontramos, añoramos el tortuoso camino que hemos recorrido hasta ella.
Brooklyn follies
Reflexiones y relatos
jueves, 8 de enero de 2015
martes, 21 de mayo de 2013
La última noche.
Las paredes me
devoran y el silencio me produce miedo. Estaba cansado, cansado de mí y del
mundo, así que decidí ir a comer para despejarme y reflexionar, si se daba la
oportunidad. Fui a un restaurante que se encontraba en el centro, hacia mucho
que no iba, se llamaba “The Sinatras” y digo se llamaba porque cuando llegué no
había ni rastro de su existencia.
En lugar del bar
habían construido una sucursal del Banco Hispano Americano. Sin ningún lugar a
donde ir, me quedé mirando los intereses de las hipotecas, al fin y al cabo no
tenia nada mejor que hacer.
No se cuanto tiempo
pasó pero ya ni si quiera me reflejaba en el escaparate. Parecía que mi mente
se había separado de mi cuerpo, y en ese estado notaba un placer inimaginable.
Siempre he pensado que es bueno dejar de pensar para por lo menos seguir
viviendo, aunque sea a duras penas.
Cuando reacciono me
doy cuenta de que ha empezado, me estoy empapando. Con una medio sonrisa en los
labios me planteo hacer como Frank Sinatra y cantar “Siging in the rain”
abrazado a una farola, para hacer un pequeño homenaje en memoria del
restaurante. Pero me digo a mi mismo
“céntrate”.
Al dar la vuelta,
justo detrás de mi, a unos escasos metros una chica con un paraguas rojo me
mira fijamente. En la calle no hay nadie más, ella, la lluvia y yo. Nuestras
miradas se cruzan y en el mismo momento en el que mis ojos se posan en los
suyos, su expresión se torna fría y desconfiada y comienza a andar. Se marcha
calle arriba.
En ese momento
recordé mi niñez en Madrid. Yo, hijo único, al no tener la compañía de un
hermano con el que jugar siempre imaginaba o inventaba historias. Así, el
frutero no solo vendía fruta si no que por la noche salía y se dedicaba a robar
carteras en el metro para poder alimentar a sus 20 gatos. El carnicero era
mucho peor ya que con el mismo cuchillo que cortaba la carne, despedaza uno a
uno todos los balones que se encontraba
en su camino. Pero como en todas las historias, yo también tenía un héroe. Mi
padre, Juan Antonio Tordesillas Galván. Para mí siempre fue el Superman de mi
barrio, el Clark Kent de mi casa. Aunque mas tarde al crecer me diera cuenta de
que solo era un funcionario de correos, en mi mente siempre quedará esa imagen
de mi padre saliendo de la cabina de la esquina para hacer justicia y castigar
a los villanos. En ese mismo momento noté el amargo sabor que deja el desengaño
al comprender que ya no era un niño.
Mañana el gobierno
vendrá a por mí, por mí y por todos los demás que al igual que yo intentamos
salvar lo poco que nos queda de dignidad y orgullo. No me escondo porque sé que
me encontraran, no huyo porque sé que me detendrán en la frontera. Simplemente
soy un hombre que intenta vivir como mejor puede su última noche.
Caracoles
Es difícil
saber quien eres, es difícil descubrir que no eres nadie, que tu no estas
relacionado con nada de lo que pasa fuera de las puertas de lo que tú
consideras tu casa. La vida para ti sólo es, eso, vida, para ti no hay
diferencia entre tu vida y la vida de un caracol. Quizás tu tienes mas
posibilidades y mas opciones con respecto a vivir pero realmente es exactamente
lo mismo, la misma dinámica. Tienes una vida vacía, por si no te habías
percatado de ello, y no haces nada para llenarla, y ¿te crees superior a un
caracol?
Demasiados
son los reproches que colman tu cabeza cada noche antes de dormir, demasiados
son los remordimientos que te atormentan cuando te acuerdas de lo que pudo ser.
Vives con la culpa continua del futuro. Si no eres nadie ahora, ¿serás capaz de
llegar a ser alguien mañana? Pero lo que de verdad te preguntas cada minuto de
tu vida hasta el punto de llegar a la locura es: ¿serás capaz de ser algo más
que un caracol?
domingo, 14 de abril de 2013
0:21, Lunes.
Una vez leí en una novela que una mujer, al no ser capaz de expresarse con exactitud, ni ser capaz de encontrar las palabras adecuadas con la que crear una frase, simplemente no hablaba. Sólo contestaba con monosílabos, lo suficiente para poder relacionarse con alguien.
A veces pienso si eso puede ocurrirme a mi.
No es bueno medir tus palabras y eso es algo que hacemos habitualmente, día a día.
La racionalidad que impregna nuestra vida nos lleva a pasar por un filtro todo lo que pensamos. Pero realmente no se si es mejor decir lo que piensas o pensar lo que vas a decir.
Pero tranquilos mis divagaciones no llegan más allá de una simple y mera reflexión, ya que a decir verdad no se si estoy pensando lo que estoy escribiendo o escribiendo lo que estoy pensando.
R.
A veces pienso si eso puede ocurrirme a mi.
No es bueno medir tus palabras y eso es algo que hacemos habitualmente, día a día.
La racionalidad que impregna nuestra vida nos lleva a pasar por un filtro todo lo que pensamos. Pero realmente no se si es mejor decir lo que piensas o pensar lo que vas a decir.
Pero tranquilos mis divagaciones no llegan más allá de una simple y mera reflexión, ya que a decir verdad no se si estoy pensando lo que estoy escribiendo o escribiendo lo que estoy pensando.
R.
sábado, 13 de abril de 2013
"Brooklyn follies"
"Brooklyn follies", no lo toméis al pie de la letra, no voy hablar sobre Brooklin ni nada por el estilo. Simplemente es un homenaje a uno de mis escritores favoritos Paul Auster, que con este título bautizó a una de sus mejores novelas, en mi humilde opinión por supuesto.
Intento pensar o establecer un tema central para este blog, quizás algo útil o reflexivo, pero la verdad, no prometo nada.
Siempre me he considerado alguien que puede empezar todo tipo de cosas o actividades pero que nunca será capaz de terminarlas ni de llevarlas a su fin total. Aunque algo de enseñanza también se puede sacar de esos inacabados intentos por realizar algo.
Es esto pues lo que intento transmitir con esto, quizás escriba todos los días quizás este sea mi primera y última entrada, pero al menos espero que algo aprendamos de todo esto.
R.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)